jueves, 17 de enero de 2008

UN BELLO CUADRANTE NAZARENO: IBARBURU


Un conjunto gnomónico olvidado en una hacienda sevillana

La labor documental en las haciendas de olivar sevillanas

Durante un verano de principios de los 90, el profesor sevillano Jesús Marín realizó diversas excursiones por los campos y haciendas situadas en Dos Hermanas y otros términos colindantes, con el fin de hacer perdurable, siquiera mediante la reproducción gráfica, el rico patrimonio arquitectónico existente en el ámbito rural andaluz.

Algunos de los objetos que Jesús perseguía cámara en ristre, se han deteriorado irremisiblemente o han desaparecido definitivamente. Muchos de los utensilios y aperos de labranza que formaban parte del paisaje retratado han pasado a formar parte, quién sabe, de coleccionistas privados o, en el mejor de los casos, a ser expuestos en museos etnológicos y etnográficos de titularidad pública o semipública.

Pero existen otros objetos, entroncados asimismo con la idiosincrasia de la arquitectura tradicional agrícola que por su propia constitución, al tratarse de objetos incorporados al “raquis” de la edificación, las inclemencias del tiempo, el capricho de coleccionistas o, simplemente, la acción de los amigos de lo ajeno, no han podido –o no han conseguido- hacerlos desaparecer: Me estoy refiriendo a fuentes, azulejos, esculturas, rejas y otros elementos de simple exorno o necesaria utilidad como los instrumentos tradicionales de medición horaria solar.

Actualmente tenemos documentada en los alrededores de la capital sevillana la existencia de un total de nueve cuadrantes solares que se han logrado conservar en ocho antiguas fincas agrícolas de olivar: La Hacienda-Cartuja, de El Pedroso, la de “Benazuza” en Sanlúcar la Mayor, la Hacienda “Ulloa”, de Palomares del Río, la de “Torrijos” de Valencina de la Concepción, la de “Belén”, en Bormujos, y por última en Dos Hermanas, las de “Molinos-Maestre”, la “Seixa”, y la de “Ibarburu”, ésta última con dos ejemplares, aunque con manifiestas reservas en cuanto a su cierto número, como más adelante explicaremos.

Algunos de estos cuadrantes ya entonces fueron localizados por Jesús Marín, pero de entre todos ellos el que más le llamó la atención fue uno de la última hacienda mencionada, que no se encontraba adosado a los muros de la edificación, sino que se trataba de una pieza gnomónica aislada y casi independiente de otros elementos arquitectónicos. El cuadrante, o más bien conjunto de cuadrantes trazados sobre cinco de las siete faces de un cubo de piedra, se encontraba situado sobre una peana al borde de una alberca o balsa de riego en el interior de la propia Hacienda.


Proceso de recuperación

La imagen del reloj de sol de piedra se le quedó especialmente grabada en su retina y hace unos meses ha acudido de nuevo al lugar donde la halló encontrando en él sólo el pedestal: Se ve que la protección de Bien de Interés Cultural con la categoría de “Monumento” de la que goza la Hacienda “Ibarburu”, desde el 15 de octubre de 2002, había servido para poco, en este caso. Ante su sorpresa acudió a los guardeses de la finca quienes lo condujeron hacia su objetivo: por fortuna el conjunto gnomónico, aunque había sido retirado de lugar original a un fallido intento de robo, se encontraba custodiado en una de las salas de la hacienda. Se pidió permiso para someterlo a un breve proceso de limpieza y así, liberado del verdín que lo cubría, poder admirarlo y documentarlo gráficamente.
A modo de anécdota diremos que antes de limpiarlo no se apreciaban determinadas líneas horarias ni otros símbolos ni señales, aunque sí destacaban las iniciales DH y J.J. ASON, pensando que podrían tratarse de las abreviaturas de (D)os (H)ermanas, y las del nombre y apellido del autor, llegando a localizar incluso una cantería que con tal apellido, Asón, existió por la zona de Cantabria. Tales elucubraciones se fueron a pique cuando descubrimos su auténtico significado, que más adelante veremos.


Descripción del conjunto gnomónico

Se trata de un conjunto poliédrico realizado mármol con forma de prisma de base cuadrangular –32 cms. de lado- y una altura de 40 cms. una de cuyas aristas horizontales superiores se ha achaflanado con la debida inclinación para poder alojarse en ella dos relojes polares.

En la pieza objeto de nuestro estudio se localizan un total de ocho cuadrantes que detallamos a continuación.

· En la parte superior un cuadrante horizontal con trazado de líneas enteras y numeración romana, destacando el numeral del IIII (cuatro) con la cuádruple I, en lugar de IV. Ésta es la única cara que actualmente conservaba íntegro el gnomon polar en la visita realizada hace unos años aunque hoy, y tras el intento de robo, ha desaparecido definitivamente.
· En la cara meridional se han trazado tres cuadrantes verticales, uno completo situado en su mitad inferior y dos medios en la superior. En todos los casos se ha optado por el limbo circular con doble línea exterior que alberga la numeración arábiga. En el espacio situado entre los tres trazados se han señalados dos estrellas de ocho puntas constituidas por ocho líneas cruzadas cuyos extremos se han querido destacar ensanchándolas en su parte final.
Pensamos que aunque el trazado pudiera tener alguna similitud con los antiguos relojes “de misa”, la ausencia de numerales y, sobre todo, de orificio gnomónico nos hace pensar que son simples adornos. En la unión de líneas exteriores de los dos verticales medios superiores se ha trazado lo que podría ser una cruz, hecho que junto a la similitud con una “concha de peregrino” que podría pensarse que se forma mediante la unión de los tres limbos, podría orientarnos acerca de su inicial ubicación en una dependencia eclesiástica alejada del entorno en el que actualmente se encuentra.
De los verticales medios superiores no se conserva gnomon alguno. Del vertical completo inferior, sólo el cuerpo de la varilla correspondiente a su parte más cercana al limbo, encontrándose del soporte de la punta sólo el trozo que iba alojado en la pieza de mármol.
· En el chaflán con inclinación polar, situado entre los planos horizontal superior y meridional, se conservan dos orificios gnomónicos y sus correspondientes líneas horarias, estando marcadas las horas matutinas –de la diez a las doce- en la mitad de la derecha para uno de ellos y verpertinas-de las doce a las dos- en la de la izquierda para el otro. Pero lo que más destaca en esta supeficie es el cubo añadido al plano polar en su parte central, actualmente muy deteriorado por los golbes que debió recibir, destacando la varilla que lo sustentaba al conjunto. No hemos podido determinar el fin de dicho cubo añadido salvo que sirviera como soporte de alguna divisa o emblema que ennobleciera el conjunto y sin que afectara a la lectura horaria.
· Finalmente en ambas superficies laterales se han señalado sendos cuadrantes orientados a levante y poniente con un completo trazado de siete horas en cada uno, incluyendo la anterior al orto en el oriental y la posterior al ocaso en el occidental. Asimismo a la altura del espacio que discurre entre la hora más alejada del gnomon y la anterior, y ocupando incluso el espacio extrahorario, se han trazado una doble línea curva con centro en el gnomon con líneas que marcan, especialmente en los momentos cercanos al mediosdía, los meses –señalados con su inicial- y los puntos zodiacales con inclusión de signo en la parte interior de la curva y su descripción en el interior de ambas líneas curvas.
Así en el oriental figuran, además de los signos, las grafías Sagita, Scorp, Libra, Virgo, Leo y Cancer y las iniciales J J A S O N (esta última letra con la grafía inversa) y en el occidental Geminis, Tauro, Aries, Pices, Aqua y Capric y D H F M A M.

Los trazados horarios se rematan en los extremos con sendas florituras. Ambos cuadrantes de encuentran actualmente desprovistos de ortognomon, si bien el oriental en la primera de las visitas realizada aún lo conservaba.


Comprobación de trazados y conclusiones

Para asegurarnos que nuestra pieza se encuentra ubicada en lugar exacto para el que ha sido trazado, la hemos sometido a un proceso de comprobación de los trazados de los relojes meridional, horizontal y declinantes orientados para lo que, partiendo de la latitud de Dos Hermanas, 37º 16’ Norte, y mediante la utilización de un programa informático, hemos obtenido las correspondientes líneas que hemos superpuesto a las imágenes obteniendo la concordancia plena entre ambas.

Aunque en el cuadrante no figura fecha de construcción, en diferentes consultas realizadas en la web hemos constatado que en la Hacienda “Ibarburu” se da por conocido que “El patio principal ... conserva en un muro reloj de sol fechado en 1701” sin que hayamos podido contrastar fehacientemente dicha fecha, ni que corresponda exactamente al reloj descrito.

Pero hay dos hechos que nos podrían conducir a la certeza de dicha datación: De un lado sabemos que, aunque durante la segunda mitad del siglo XVIII se desarrolló el periodo constructivo más importante en que se conformó como hoy conocemos este conjunto barroco-clasicista, sus orígenes se remontan al siglo XVII.

Pero también existe otro detalle que no queremos dejar escapar y es el referente a la consignación de la H como inicial de Henero. Sin ser lingüistas, nos hemos realizado la siguiente pregunta: ¿en qué época se utilizó en castellano antiguo tal inicial para el primer mes del año? En una búsqueda rápida hemos constatado que:
· En 1568, en el libro Fragmentos Mathematicos, de Juan Pérez de Moya, aparece la H como inicial pero para Hebrero.
· En 1624, en el Libro de adereçar y adobar plumas para pescar truchas, de Juan de Bergara, la inicial H es compartida tanto por Henero como por Hebrero.
· En 1875, en “Gnomónica popular o el método más sencillo y más exacto para trazar los cuadrantes solares” del P.Blas Ainsa, ya figura Enero y Febrero tal como hoy los conocemos.
Por tanto debió haber un momento en que en castellano antiguo se denominó con dicha inicial sólo al primero de los meses, según nuestra deducción después de 1624 y antes de 1875, por lo que a pesar del amplio periodo de tiempo señalado y en espera de la oportuna corrección que nos pueda hacer un experto, estaríamos dentro de la franja de aceptación de que la fecha de construcción se pueda corresponder a la de 1701.

Otro dato destacable, en el ámbito gnomónico andaluz, es que se trata de la cuarta de las piezas poliédricas completas que tenemos constancia que se conservan en Andalucía. Su existencia se une a las de:
· Reloj multifaceta del Jardín del Retiro, en Churriana, Málaga.
· Reloj bifaz con triple gnomon de la “Casa de la Moneda” de Linares (Jaén)
· Conjunto de cuadrantes de la Iglesia de San Jerónimo, en Granada.

Y por último, y dentro del mismo ámbito, podemos afirmar que es uno de los pocos ejemplares que ofrecen lectura estacional directa en cuadrantes declinantes orientados.

El hecho de que en pleno siglo XXI logren inventariarse elementos gnomónicos tan destacados como éste, que forman parte de nuestro acervo cultural común, nos hace albergar ciertas esperanzas de poder recuperar, además de ésta, otras piezas que puedan encontrarse olvidadas en fincas, lagares, alquerías, cortijos, quintas y haciendas y que, con el necesario concurso de historiadores, archiveros, cronistas oficiales, documentalistas y con el apoyo de las entidades públicas, deben ser catalogadas, protegidas y ¿por qué no?, puestas en uso.

Pensamos que la creación de la figura legal de Bien de Interés Cultural con la categoría de “Elemento gnomónico” sería un importante paso que se podría dar en tal sentido y dinamizaría el proceso de recuperación y conservación de estas hermosas piezas que, en un mundo de prisas y exactitud atómica, también deben tener la oportunidad de poder ser admiradas por nuestros descendientes.


Esteban Martínez Almirón
estebanm@inicia.es
http://inicia.es/de/RELOJANDALUSI


Agradecimientos:
Queremos dejar constancia de nuestro profundo agradecimiento al profesor sevillano Jesús Marín por su altruista persistencia en la localización y documentación de nuestro patrimonio histórico-artístico quien asimismo ha querido compartir con nosotros la exacta localización, imágenes e información sobre el reloj poliédrico de la Hacienda “Ibarburu”. Asimismo agradecemos la atención recibido de Joan Serra Busquets y de Antonio J. Cañones Aguilar con quienes hemos compartido inicialmente el descubrimiento y quienes nos han ido orientando en diversos aspectos de la descripción que aquí se ha realizado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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